Sólo hay que echar un vistazo al calendario: de las 22 citas hasta final de curso únicamente tienen siete a domicilio. Ya hicieron historia esta semana al convertirse en el equipo que menos partidos necesitó para alcanzar los 50 triunfos. Tras poner el 53 5 (24 0 de inicio) y clasificarse matemáticamente para los playoffs a estas alturas, después de tumbar a los Thunder en Oklahoma la noche del sábado al domingo, en uno de los más asombrosos duelos del ao (caían por 11 al descanso, en el tercer acto Curry se hizo dao en el tobillo.), destacan como citas más ásperas los tres duelos con los Spurs, dos de ellos en San Antonio..

De todas formas debemos saber que nunca debemos viajar sin VISA, por dos motivos fundamentales. El primero es que no tendremos limitada la tarjeta, en casos excepcionales debemos de tener el dinero a disposición para evitar quedarnos sin un «chavo» y en segundo lugar el seguro de la tarjeta cubre a los titulares de la misma recogiendo el seguro sanitario que antes mencionaba, la pérdida de maletas en los aeropuertos y otros seguros adicionales que nos darán seguridad a la hora de viajar. Tendremos siempre el teléfono de urgencias de la tarjeta en nuestro móvil por si hay que usarlo en el extranjero por ejemplo en caso de enfermedad.

El segundo equipaje, en la temporada 2006 2007, se compone de camiseta y pantalones color naranja, en homenaje al segundo equipaje con el que se gan la primera Copa de Europa del club. Las medias son tambi n naranjas. El F. Nos dijo que debíamos llamar a la oficina para que nos indicasen dónde dejar la rueda para que la reparasen. Le dijimos que no podíamos perder tanto tiempo en buscar un sitio donde dejarla y esperar a que la reparasen porque nosotros nos íbamos ya a Fort Augustus y nos comentó que si queríamos podiamos dejarla en el hueco donde estaba la de repuesto y circular con la de repuesto y ya entregar el coche así el último día. Así lo hicimos.

Uy a mi sí me toco salir en cada procesión que hacían en Tulúa. Mi mamá nos prestaba para todas, y era horrible porque nos ponía vestidos de pellizco para estrenar (que picaban), medias pantalón blanco (con ese calor), zapatos de charol nuevos (para amansarlos caminando en la procesión), peinado inflado con laca en peluquería. Y esto fue desde los 8 como hasta los 13 aos.

La intervención resultó exitosa, en apariencia: el matador recuperó la presión arterial, el pulso y hasta llegó a darle alguna que otra calada a un cigarrillo. Pero cuando llegó el doctor Giménez Guinea, en quien Manolete confiaba mucho, ordenó que se le transfundiera un plasma noruego. La testigo sor Anselma García Mena, enfermera del hospital, manifestó luego que Manolete no hizo más que decir que le quitaran eso, que se iba a morir y que no veía.