Doerr started referring to this shift as the «third wave.» The first wave was all about PCs; the second wave was all about the Internet. The third wave, as he saw it, was about the combined opportunities of mobile platforms like iOS, social networks like Facebook and local commerce, which at that time was embodied by the rapid growth of Groupon. Each of these three platforms had existed for at least a couple years before 2010, but as Chien told Mashable, it wasn’t until 2010 or even 2011 that they really started to mature and complement one another..

Vuelvo para las placas, y al cabo de un tiempo indeterminado me hacen pasar. Hago rally en silla de ruedas, me escapo a fumar, cuento mil veces el episodio del quebrantamiento del pie, dormito, hablo de fútbol y de pulpos, veo pasar cuerpos tapados con sábanas con manchas de sangre, y ya soy capaz de distinguir el cansancio y los dolores de las personas afectadas por la epidemia de dengue, que esperan pacientemente los resultados de los análisis de sangre. Sobre las 10 de la noche, cansados de verme por los pasillos y las salas, me llaman y me conducen hasta el doctor panameo que me llama Pepe.

El dólar estadunidense es aceptado en todo el país. En casi todas partes, el suministro eléctrico es estable y confiable. Los hoteles de lujo cuentan generalmente con generadores de emergencia.. Lo cual también beneficia al Madrid y al Bara a la larga. Al Bernabeú, al Nou Camp, a los estadios grandes en definitiva, un equipo modesto debe ir a disfrutar al máximo con su juego (sea tácticamente hablando, del tipo que sea: defensivo, ofensivo, a la contra.) y a intentar aprovechar al máximo la experiencia. Otros equipos llegarán y otros partidos se jugarán que sean más trascendentales y en lo cuales los puntos sean vitales.

R. No me extraaría nada, si consigue estar bien físicamente, por que no?. Puede tener tres o cuatro aos mas al cien por cien. El primer tramo es el peor. Muchísima pendiente en descenso y falta de confianza en los primeros giros de volante. Circulando a velocidades absurdas rara vez superiores a las cinco millas por hora, alcanzamos el primero de los once puntos clave destacados en el mapa que nos han entregado en el hotel.

Los monumentos preciosos, como esperábamos, lo peor los vendedores, son agobiantes, tanto que quitan las ganas de mirarlos siquiera. En el Cairo lo son menos, y en general correctos. El Cairo tiene un caos ordenado, parece más que lo que es. Bailamos un poco por la línea roja buscando una estación que nos permita cambiar de andén sin tener que salir al exterior, pero no hay suerte. Finalmente cuando estamos esperando en la calle 29 el aguacero se detiene lo suficiente para poder salir a la superficie y encontrar la entrada adecuada. Ya de nuevo en la calle algo más al sur, recorremos tres o cuatro manzanas en paralelo a la zona cero hasta llegar al local de Shake Shack en la calle Murray Street, situado en un pasillo lleno de comercios de nivel «ejecutivo».