En Bastimentos, que me recordaba mucho a Tortuguero, no hay mucho amor por los animales, habrá a quien le de lo mismo pero yo advierto, que las peleas de gallos y perros están permitidas. Vimos un perro considerado de presa abandonado , en un porchecito de 2 x 2 mtros de una caseta abandonada en el mar, de donde sólo le esperaba morir de hambre y sed, y Kesha, se encargaba de darle comida y agua desde su restaurante como podía, yo misma le dí gran parte de mi cena porque me dolía tanto verle ahi, sentí tanta impotencia. El perro sólo podría salir de ahi si se tirase al agua, y estaba demasiado alto para él.

Nos metimos en un Deli y cogimos unas porciones de pizza. Ahí vivimos uno de los momentos más divertidos del viaje. Al fondo del local había mesas y sillas frente a una TV. El viaje dura aprox. 1h30 min. La entrada al campo es gratuita. Nos sentamos dentro y nos atiende un chico bastante serio pero correcto en todo momento, no les debe hacer mucha gracia el horario que llevamos los espaoles ya que solo hay otra mesa comiendo y da la casualidad de que también lo son. En la barra hay más gente comiendo mientras ven la ESPN o FOX Sport. La carta es muy corta así que nos decidimos rápido.

Tras el mensaje y el corte del listón se invitó a los colaboradores a conocer el espacio, que hasta hace unos meses era ocupado por el tradicional mobiliario de oficina. «Se ve cómodo, amplio, parece que va a ser entretenido. Es un área para relajarnos del estrés y la presión del trabajo», dijo Faviola Aguilar Suárez, de Auditoría, a quien le llamó la atención el juego de jenga..

Recuerda que siempre ha soado vivir como los ricos. Ser hijo de un hacendado, nieto de un gran empresario, sobrino de un magnate o pariente de un político de talla nacional. De su padre, Nelson, dice que fue un guerrillero de las Farc y que fue asesinado hace siete aos.

Así me llegó a mi uno de estos personajes joya, que podrían compartir con Mr Pickwick las páginas de Dickens, en un momento angustioso, cuando la vida y la muerte luchaban por imponer sus leyes. En el Hospital de San Francisco de Asís de Madrid, un lugar amable e íntimo, hospitalario en el mejor sentido de la palabra, recibí, mientras las horas pasaban lentas como bolas de hierro, un presente que me trasmitió fuerza, optimismo y que me hizo sonreír. Era un broche de la colección Solete, un tipillo con cara de perla, terno de seda con estampado new wave y unos pies esmeradamente pulidos.

Fabio Calderón. Lite: Mickel Rodríguez. 2. Un hombre de Líbano que sí conoce la historia de Slim es Issa Goraieb, el principal editorialista del diario Le Journal, un libanés de mirada generosa nacido por casualidad en México a mediados del siglo pasado. Goraieb cree que la gran hambruna que vivió Líbano entre 1910 y 1915 marcó a las siguientes generaciones, sobre todo, a las que emigraron al continente americano y construyeron redes de apoyo, como Julián Slim Haddad, el padre de quien se convertiría en el primer nacido en un país pobre que logró ser el más rico del mundo. Si las culturas árabes tienen reputación de negociantes, los libaneses exiliados a principios del siglo XX que recordaban esas penurias eran todavía más precavidos.